Una vista lacerante a la realidad social de América Latina, con anhelo a un futuro cambio



El hecho de reconocer que América Latina está en crisis no es algo nuevo, ya que durante siglos aconteció toda una historia que llevo a esta nación a condenarse a esa desigualdad económica, política, cultural y social, que hasta la actualidad no ha podido aun liberarse o sobreponerse. Estos acontecimientos han generado todo tipo de comentarios y sobre todo ha desencadenado un sin número de reflexiones que tienen el firme propósito de aportar nuevos ideales que generen un cambio en la sociedad y a su vez se produzca un notorio desarrollo de estos países latinoamericanos.

 Los diferentes planes que se han creado e implementado no produjeron el cambio que se esperaba, si bien no han sido del todo un fracaso, aun no se logra cumplir el objetivo fundamental de liberar al pueblo del abuso del poder por parte de potencias mundiales, así como del propio poder político y desigualdad social que existe en los mismos países. Al leer y analizar la propuesta desarrollada en el libro “Desarrollo a escala humana una opción para el futuro” se consideró varios puntos importantes, los cuales a su vez generaron la interrogante ¿Es posible un cambio futuro, si durante años en esta situación aún no se ha logrado ese propósito?

Durante años la sociedad latinoamericana ha vivido con las mismas construcciones teóricas e ideológicas, por ello es ardua la labor que hay que realizar para que se dimita de concepciones desacertadas. El contexto en el que vivimos es inadmisible y si no se busca un cambio inmediato, que se vaya desarrollando con éxito a largo plazo, se seguirá repitiendo los mismos patrones conformistas que ya deberían estar erradicados. En algunas condiciones se culpa al gobierno por la situación que se vive, y si bien en la mayor parte si es el responsable de la crisis económica actual que se está atravesando por la ineficacia de los gobernantes al ceder ante las élites de poder, el cambio se empieza por uno mismo, desde la propia sociedad, familia y comunidad.

Se debe tomar conciencia de que el en mundo va cada vez más heterogéneo por su creciente e inevitable interdependencia. El desafío consiste en que políticos, planificadores, promotores y, sobre todo, los actores del desarrollo sean capaces de manejar el enfoque de las necesidades humanas, para orientar sus acciones y aspiraciones. Se debe empezar a trabajar varios aspectos empezando por la falta de integracion, ya que existe una creciente exclusión que se da la mayoría de las veces por tener diferentes ideologías ya sea en el ámbito político, religioso, sexual, etc..

Al respetar las diferentes concepciones y ser empáticos se esta generando un cambio, que a su vez contribuye al desarrollo  y solo la creciente autodependencia en los diversos espacios y ámbitos puede enraizar dicho desarrollo en el continente latinoamericano, se debe aspirar a este tipo de cambios y para que esto sea posible entre culturas deben ser coherentes consigo mismas darse el apoyo necesario, ya que solo el inclaudicable respeto a la diversidad de los innumerables mundos que habitan en el ancho mundo de América Latina garantiza que esa autonomía y desarrollo. Es imprescindible generar nuevas formas de concebir y practicar la política. Vivimos y trabajamos una historia que desconoce la sub-historia que la hace posible. Vivimos y trabajamos modelos de sociedad que desconocen la complejidad creciente de la sociedad real en que estamos inmersos. El pueblo esta para ser orientado, aun por aquellos que se dan el lujo de desconocer la orientación del pueblo.

Ante la situación económica los autores refieren que existen dos grandes concepciones económicas que han dominado el panorama de América Latina: por un lado, está el desarrollismo que tuvo un inminente fracaso debido a la incapacidad para controlar los desequilibrios monetarios y financieros, y mientras se concentraba en estos aspectos descuido otros procesos sociales y políticos; y por otro lado se encuentra el monetarismo neo-liberal. Estas dos concepciones tienen un aspecto en común, el no haber logrado lo que originalmente se propusieron, el desarrollismo fue generador de pensamiento, el monetarismo ha sido fabricante de recetas. En nuestro medio no es posible detector un pensamiento o filosofía neoliberales ya que problema radica en que el esquema ha sido el de un neoliberalismo inculto, dogmático y fuera de contexto.

Debido a la deuda externa que cada vez va incrementando significativamente la población económicamente activa se debate entre el desempleo y el subempleo y como consecuencia suscita la pobreza, por lo general al emplear este término existe un concepto desacertado de lo que abarca la pobreza, si bien se lo relaciona exclusivamente a escases de recursos económicos, cuando algunas personas reciben ingresos por debajo de un determinado umbral, este término abarca mucho más que una noción estrictamente economicista.

De hecho, cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana, se ha sugerido no hablar de pobreza sino de pobrezas, ya que son varias las que se puede mencionar, entre estas están: pobreza de subsistencia, implica insuficiente abrigo y alimentación; de protección, debido al autoritarismo, la opresión; de entendimiento debido a la deficiente calidad de la educación; de participación, debido a la discriminación de mujeres, niños y minorías; de identidad, debido a la imposición de valores. Pero las pobrezas no son solo pobrezas, son mucho más que eso, pues traen consigo evidentes consecuencias según su intensidad y duración y al rebasar los límites críticos puede incluso generar patologías.

Autores de este libro proponen una nueva perspectiva la cual esperan que permita abrir nuevas líneas de acción, se denomina “Desarrollo a Escala Humana”. Esta nueva concepción se concentra y sustenta primordialmente en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales. Sin embargo, no hay un modelo estático y fijo para realizarlo pues cada necesidad puede satisfacerse a niveles diferentes y con distintas intensidades.

Las Necesidades humanas, autodependencia y articulaciones orgánicas, son los pilares fundamentales que sustentan esta perspectiva. El Desarrollo a Escala Humana apunta hacia una necesaria profundización democrática, ya que el facilitar una práctica democrática es una condición más directa y participativa de satisfacer estas necesidades y a su vez lograr un cambio como el de hacer crecer a toda la persona y a todas las personas. Se debe buscar la manera de potenciar recursos sinérgicos ya que son indispensables para la decantación de un adecuado desarrollo del ser humano.

La diferencia fundamental entre lo que son propiamente necesidades y lo que son satisfactores de esas necesidades consiste en que la persona es un ser de necesidades múltiples e interdependientes, por ello las necesidades humanas deben entenderse como un sistema en que las mismas se interrelacionan e interactúan. El satisfactor puede contribuir simultáneamente a la satisfacción de diversas necesidades o, a la inversa, una necesidad puede requerir de diversos satisfactores para ser satisfecha.

Las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables, y por lo general son las mismas en todas las culturas y en todos 1os periodos históricos, lo que cambia, a través del tiempo y de las culturas, es la manera o los medios utilizados para la satisfacción de estas. Cada sistema económico, social y político adopta diferentes estilos para la satisfacción de las mismas necesidades humanas fundamentales. En cada sistema, se satisfacen o no a través de la generación o no de diferentes tipos de satisfactores.

Es importante recalcar que los satisfactores no necesariamente se refieren a los bienes económicos disponibles, sino que están referidos a todo aquello que, por representar formas de ser, tener, hacer y estar, contribuye a la realización de necesidades humanas. Los satisfactores tienen efectos distintos en los diversos contextos, pero esto no solo depende del propio contexto, sino también de los bienes que el medio genera, de cómo los genera y de cómo organiza el consumo de los mismos. La forma en que se expresan las necesidades a través de los satisfactores varia a 1o largo de la historia, de acuerdo con culturas, referentes sociales, estrategias de vida, condiciones económicas, relaciones con el medio ambiente.

No se debe concebir las necesidades tan solo como carencia, pues esto implicaría una restricción únicamente a lo fisiológico, pues las necesidades son también un factor que comprometen, motiva y moviliza a las personas, e incluso permite que se desarrollen más potencialidades humanas, individuales y colectivas, incluso pueden llegar a ser recursos.

Como conclusión se puede deducir que si se forja un cambio empezando por lo más mínimo se puede generar un gran cambio, si bien hay contextos que limitan la posibilidad de desarrollo, esta claro que de las debilidades deben surgir oportunidades. La propuesta que formula el libro es sumamente interesante y se puede llevar a cabo a través de la comprensión de la misma, cada necesidad se puede satisfacer de una u otra manera y ese es un punto clave, así se podrá anhelar un cambio que produzca bienestar individual y la vez colectivo que permita salir de la misma ideología dominante de siempre. No tiene sentido sanar a un individuo para luego devolverlo a un ambiente enfermo. solo la voluntad de apertura intelectual puede ser el cimiento fecundo para cualquier dialogo o esfuerzo transdisciplinario que tenga sentido, y que apunte a la solución de las problemáticas reales que afectan a nuestro mundo actual. Si no asumimos el desafío, nadie será inocente, todos seremos cómplices de generar sociedades enfermas.

Bibliografía

Max-neef, M., Elizalde Hevia, A., & Hopenhayn, M. (1986). Desarrollo a Escala Humana una opcion para el futuro. In CEPAUR.

 

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